9 de noviembre de 2014

Uno de mis vicios y el futuro de mi persona

Buenos días, tardes o noches (no puedo no pensar en el Show de Truman cuando escribo esto).

No sé si habéis notado que ya hace más de dos semanas desde que no escribo una entrada. 
Y esto, ¿¡cómo puede ser!? ¿Qué mierda me pasa? ¡Putas escaleras!

La verdad es que me gustaría decir que mi ausencia bloggeriana se debe a un trabajo súper importante que me ha salido o a que me voy a independizar y estoy demasiado ocupada pasando mis días enteros en IKEA. Porque, en serio, ¿quién cojones no idolatra a los diseñadores de IKEA? Vamos, es que me parecería demencial, más loco aún que no amar las hamburguesas o la carbonara (bueno, esto último no).

Mi cuarto, de hecho, es como una recreación de la exposición de IKEA en menos de 4 centímetros metros cuadrados. ¿Veis?

IKEA all around the place.
Esa botella está llena de piedrecitas de una playa de Nerja y, como no, la planta es de IKEA y es más falsa que la heterosexualidad de Ricky Martin.
Estas zapatillas son como las de Pablo Iglesias, del Alcampo. Las cajas, como cabía esperar, son de IKEA.

Pero la verdad, dejando aparte mi pequeño problema de adicción al catálogo online de esta empresa, es que he estado bastante ocupada este último mes (y por lo que parece, los próximos 46 años). 

¿Por qué? Pues porque, como ya adelantaba en la entrada sobre mi séptima opción de carrera, está bastante jodida la cosa para los futuros politólogos-sociólogos con grandes aspiraciones. Porque, en este país, si no eres economista, jurista o ingeniero se entiende que eres tan mediocre como se espera que sea cualquier trabajador o estudiante de origen español, en general.

Así que me paso los días estudiando y formándome en nuevas disciplinas, que se supone son ignoradas por estudiantes catetos como yo. La última novedad es que voy a empezar la tercera carrera, Derecho (que es una carrera de bien), aunque no sé si acabaré por terminarlo o si lo haré dentro de los próximos veinte tres años. 



Sí, eso mismo pensaban mis profesores cuando tenía catorce años. ¿Cómo acabará esta pobre adolescente, perdida en la vida?

Pero las cosas siempre pueden cambiar, eso depende de uno mismo.



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